Aplicación y uso

Las sanguijuelas, animales invertebrados y hermafroditas, se caracterizan por presentar una enorme diversidad morfológica. Existen más de 600 especies diferentes, entre las que se incluyen las terrestres, marinas y de agua dulce. Son ectoparásitos temporales, hematófogos de animales y del hombre.

Para el uso terapéutico se utilizan tres tipos de sanguijuelas:

  • Hirudo Medicinalis Medicinalis
  • Hirudo Medicinalis Officinalis
  • Hirudo Medicinalis Orientalis

La sanguijuela de la que vamos a tratar, la Hirudo medicinalis, posee un cuerpo aplanado dorsoventral formado por 33 segmentos y dos ventosas, una anterior en cuyo centro se abre la boca y otra posterior. Dentro de la boca posee tres mandíbulas dentadas, con 100 dientes cada una que, al adherirse a la piel del animal o de la persona, produce una incisión trirradial a través de la cual va succionando la sangre y llenando su aparato digestivo, compuesto por 11 bolsas laterales que se extienden de un extremo al otro de su cuerpo.

Hirudoterapia

En general, la especie tiene una longitud de 3 a 5 cm y posee 5 pares de ojos localizados en la parte delantera del cuerpo.

Cuando está llena de sangre, después de 20 a 40 minutos, se desprende del huésped e inicia su lento proceso digestivo, que puede durar hasta 6 meses. Este es el motivo por el que la sanguijuela tiene un ciclo de alimentación bastante largo.
Uno los grandes retos para las sanguijuelas es mantener la sangre en estado líquido, a fin de que fluya del huésped a su estómago.

Al hacernos una pequeña herida en la piel, nuestro cuerpo desencadena rápidamente mecanismos que provocan que la sangre se coagule o se haga densa para evitar que nos desangremos; en estos mecanismos están involucrados varios tipos de células y proteínas. La sanguijuela, una vez satisfecha, debe evitar por el contrario que la sangre se coagule en su interior, pues esto le impediría asimilarla. Para ello produce enzimas que interrumpen el proceso de coagulación a varios niveles.

Para entender correctamente cómo funciona, vamos a analizar detalladamente el mordisco de estos simpáticos animalitos. La Hirudo medicinalis o sanguijuela medicinal europea, ha sido la especie más utilizada a lo largo de la historia y esta fama se debe principalmente a las sustancias farmacológicas que alberga su saliva. Con tres mandíbulas y cien afilados dientes en cada una de ellas, la sanguijuela primero aplica la ventosa que rodea su boca a la piel de la víctima, para morderla a continuación. El mordisco apenas se nota porque su saliva contiene un potente anestésico (una buena estrategia para evitar que la presa se dé cuenta y se la desprenda), mientras que la ventosa dilata los vasos sanguíneos de la zona con el fin de poder extraer más sangre. Además, la saliva también contiene Hirudina, un polipéptido que inhibe la acción de la trombina (una de las proteínas encargadas de la coagulación sanguínea), de modo que la sanguijuela puede asegurar que mientras está succionando sangre no se va a formar un coágulo que impida que se nutra adecuadamente.

El efecto local analgésico y antiinflamatorio se multiplica mediante una sustancia llamada Hialuronidasa (factor de penetración), también segregada por la sanguijuela, que incrementa la permeabilidad de los tejidos y promueve la difusión de las sustancias inyectadas, facilitando por este mecanismo su absorción. Y toda esta operación se realiza entre 20 y 40 minutos, extrayendo unos 10 ml de sangre por mordisco, aunque la herida puede seguir sangrando durante unas 24 horas a causa de las sustancias anticoagulantes.

Las sanguijuelas son animales muy sensibles. El uso de perfume, cremas y lociones para la piel pueden impedir o detener la mordedura. Por eso, la persona que acude ala consulta debe ser cuidadosa y no lavarse con geles perfumados y no usar cremas antes de la sesión.

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